17 de marzo de 2009

Vida y milagros de un hombre pez

El hombre pez es un ser extraño.

No suele dejarse ver demasiado, ya que ni es pez ni es humano, así que obviamente, se siente alienado.

El hombre pez empieza el día como todo hombre y todo pez: se despierta.



Un hombre pez no puede permitirse pasar demasiado tiempo holgazaneando, la vida es corta y los días lo son aún más, por ello salta de la cama sin legañas ni nada y se dispone para enfrentarse a un nuevo día, pero, ¿que hace exactamente un hombre pez en un nuevo día?

Para empezar, hay que resaltar que los hombres pez suelen dormir de 10-14 horas, ergo, no existe la mañana para ellos. Los hombres pez solo viven mediodía, y ese mediodía empieza cuando el sol está en lo más alto del cielo y acaba cuando se cuela por la tronera del horizonte cual bola blanca en partida de billar. Así pues, cuando un hombre pez se despierta come, no desayuna.

La dieta básica y principal de cualquier hombre pez se compone principalmente de hidratos de carbono y carne salteada, es decir, comida china.


No hay día que un hombre pez no coma comida china, ya sean rollitos, fideos o sopas de cualquier tipo, siempre que sean orientales claro. Si un hombre pez no come comida china ese día se pone de muy mal humor. Agitará los palillos chinos en el aire como si buscara arrancar un pedacito de nube y perseguirá a todo aquel que le parezca oriental o en su defecto, tenga aspecto de cerdo agridulce. Debe ser agridulce, los cerdos normales no gustan a nuestro entrañable amigo.

Una vez saciada su sed alimenticia, el hombre pez debe saciar su sed sentimental y es que, un hombre pez siempre está triste, ya que echa de menos el mar salado, pero no puede vivir en el ya que no está predispuesto para ello. El hombre pez lo entiende, lo asume e incluso decide no torturarse por ello, pero a veces la melancolía le inunda, se le cuela por las branquias y le incapacita para cualquier tipo de actividad, y esto un hombre pez no lo puede tolerar, porque sabe que la vida es corta y los días lo son aún más.

Por ello nuestro azul compañero calma sus sentimientos con una buena cerveza. La cerveza no es salada, ni siquiera posee ese azul verdoso del mar, y el hombre pez lo sabe, pese a eso la sorbe y la disfruta como si estuviera degustando cada centímetro cúbico del atlántico, pacífico o antártico.
El hombre pez es melancólico pero también realista, por eso disfruta de lo que tiene.


Después de tantas emociones desbordadas, el hombre pez baja la marea de sentimientos de su corazón creando un poco de niebla artificial. Fuma poco, pero fuma, y lo reconoce. Un hombre pez fumará solo por ver el humo salir, flotar y revolotear, así que nunca se lo tragará.


No sabe cuando adquirió ese vicio, ni siquiera es capaz de darse cuenta de que no le aporta nada, pero se siente relajado y tranquilo observando toda aquella humareda y, cuando esta cesa de alborotar a su alrededor, siente la implacable necesidad de hacerla revivir, por ello da otra calada y crea un nuevo panorama monocromo a su alrededor. Así hasta que termina el cigarrillo.
Siempre es uno, nunca más.

Cuando el hombre pez ha saciado sus necesidades personales, entonces se preocupa por su entorno y ambiente. Decide saludar a su perro pez, el cual ha pasado todo el mediodía intentando hacerse notar pero, como buen perro pez, no sabe ladrar.


Es entonces cuando el hombre pez se da cuenta de que su fiel compañero no ha tocado el plato de comida que le correspondía ese mediodía. El hombre pez se preocupa "¿echará de menos la mar salada?", así que se pone a cuatro aletas y le indica a su amigo lo que le conviene hacer "Aliméntate perro pez, ¡aliméntate!". Pero perro pez no parece estar interesado en seguirle el juego.

"Quizás deba cambiar de marca" Masculla el hombre pez mientras se incorpora y se dirije al salón.


Ya en su salita de estar, coge su portátil y se da un garbeo por Internet en busca de información jugosa o simple entretenimiento. Una vez re-revisadas las páginas usuales, el hombre pez decide relajarse y darse un gusto a la vista y a los sentidos.


Se acerca peligrosamente la noche así que el hombre pez se dispone a prepararse una cena bien cargadita de proteínas para cuidar su milimetrada dieta. Al igual que uno sabe a pies juntillas que un hombre pez siempre come comida china, un buen candidato a hombre pez tiene que tener claro que estos siempre cenan carne, de cualquier tipo y, ante todo, bien cruda. Hay quienes la prefieren a taquitos, otros a lonchas, eso ya depende del hombre pez.


Una vez bien cenado, el hombre pez sube a sus aposentos y se estira en la cama. Repasa con calma todo lo que ha echo durante el día, la gente con la que habló, con la que no habló, con la que podría haber quedado, la gente a la que enfadó o a la que agradó, las conversaciones mantenidas, todas aquellas palabras que se le quedaron en el tintero, los trenes que perdió, las oportunidades que si aprovechó... hasta que finalmente entra en un sueño profundo, pero siempre con los ojos abiertos.

Quizás pueda parecer que un hombre pez no aprovecha sus días, aunque cabe resaltar que este en especial era domingo, y todo el mundo sabe que los domingos son como son, caprichosos. Pese a todo esto el hombre pez sigue durmiendo lo que duerme y comiendo lo que come, no se preocupa por el que dirán...

Por que un hombre pez sabe que la vida es corta, y los días lo son aún más.

PD: Vale vale, imagino la cara que se os debe de haber quedado al leer todo esto, pero no desespereis, no nos hemos vuelto Emos ni nada por el estilo.

PD2: Prometo próximamente más de LOST, ¡de verdad!

8 Celuloides han comentado:

josesoyo dijo...

Ò___Ó
Es demasiado grande para ser verdad, como mola el hombre-pez,supongo que no será comestible...

Icarus dijo...

Una de las aficiones del hombre pez son las películas de miedo amateurs, que le recuerdan a las misteriosas, oscuras y mal enfocadas profundidades del mar, lleno de peligros.

Es por eso que el Hombre Pez, gusta de participar en cortos de el susodicho género, interpretando a villanos ricos en matizes y de profunda personalidad.

Celuloide dijo...

Y por supuesto, comiéndose al cámara si surje oportunidad ^^

Ulises dijo...

Hostia tío, muy bueno de verdad!! Muy original la idea, sobretodo lo del perro-pez. ¿Por qué no te creas una historia en plan: "El hombre-pez y el perro-pez pasean por el parque y ante la atónita mirada de un público humano de lo más suculento (gastronómicamente hablando)...bla bla bla?". Estaría muy chula, te animo!!

Celuloide dijo...

Merci Ulises... te podría decir mil cosas y hacerme el interesante en plan "el relato del hombre pez trata sobre la alienación humana y no tiene sentido continuarla bla bla bla mil..." pero la verdadera razón por la que no haría eso que dices es: No saldría a la calle a pasear al perro con eso puesto... XDDDDDDDDDDDDDD

Aunque... es tentador XD

Ulises dijo...

¿Te averguenzas del perro-pez? ¿Pero qué ha hecho el pobre PERRO para merecer tal desdicha el "pauvre poisson-chien"?...en fin sigue con los celuloides profesoroides y lostoides :) Bona nit !

Icarus dijo...

tambien está el hecho que no podemos plasmar gráficamente al hombre-pez y al perro-pez simultáneamente...

jorge dijo...

que bueno el hombre-pez, al verlo me ha dado hambre, XDDD y me he dado cuenta de que esta buscando pareja por el ordenador espero q la encuentre pronto XDDDD jejejje.